Un mundo sin sentido


Me gustaría comenzar este artículo dando unos pocos pero interesantes datos:

o 907 millones de personas

viven en una grave situación de desnutrición

o 35 millones de personas

mueren a causa del hambre todos los años.

o 1 millón de personas

fallecen anualmente a causa de la malaria (unas 3000 al día)

o 2 millones de personas

mueren cada año por el S.I.D.A.

o 350.000. dólares (235.531 euros)

se han pagado por el guante de Michael Jackson de “Moonwalk”



Cuando hace un par de semanas se dio a conocer la noticia de que un comprador había adquirido el guante del ya fallecido Michael Jackson por el astronómico precio de 350.000. dólares se me revolvieron las tripas. Una semanas antes también se me había amargado la comida al poder ver todo el patrimonio que la ilustre y respetable heredera de los Hilton había conseguido gracias a ridiculizarse en público una y otra vez.


Pero dejemos a los caraduras para otro artículo y volvamos al tema de este: el mundo carece de sentido.


Los pobres se mueren delante de nosotros y los ricos nos aburrimos de tanta comodidad, pero eso sí, nos encanta disfrazarnos con el abrigo de la solidaridad. Todos queremos tnerer el gusto poder decir que un porcentaje del precio de la ropa que acabamos de comprar está dirigido a un orfanato de Sierra Leona, pero no se nos ocurre pensar que gran parte de las joyas que lucimos o regalamos el día de la madre han sido obtenidas mediante la sangre de los padres de esos mismos huérfanos. Y hasta nos sentimos bien por haberle comprado a Nike una sudadera que crea escuelas en África, cuando una gran parte de ese capital es devuelto a inversores israelís que posteriormente bombardean Palestina, destrozando tanto escuelas como casas y hospitales. Pero el sin sentido del mundo, llega mucho más lejos que eso.


Cuando encendemos la televisión a la hora de comer y nos ponen una curiosa noticia encabezada con “la primera pasarela de moda canina” y las imágenes relacionadas, esbozamos una pequeña sonrisa, pero no nos damos cuenta de lo absurdo del asunto.- El simple hecho de tener que ver a tres chihuahuas, dos vestidos con lacitos rosas y el otro con aire de rapero del Bronx, me provoca, una vez más, graves regurgitaciones.- En cambio, cuando nos dicen que se han pagado 350.000. dólares por un guante o 94 millones de euros por un mamarracho portugués todos nos ruborizamos. Mira que somos cínicos. Y todo el mundo piensa: “La cantidad de hospitales que pueden construirse con ese dinero!”; o “La de comida que significa eso para los pobres africanos”. Eso es cierto, pero inevitablemente, nuestro tan amado capitalismo exige siempre tener ricos y muertos de hambre ( y cuando digo pobres no hace falta viajar a paises subdesarrollados para encontrarlos, están más cerca de lo que nosotros creemos.); así que lo que a mí más me molesta de todo esto es que a un tío como C. Ronaldo le paguen infinitamente más que al médico que está salvando vidas, no ya en un hospital de campaña de Afganistán sino en cualquier hospital de Europa, por ejemplo. Pero eso sí, cuando a algún que otro grupo de futbolistas se le ocurre organizar un partido contra el hambre o las drogas, todo el mundo se siente alagado y agradecido.


Este desequilibrio es la causa de la infelicidad humana. Si realmente fuéramos solidarios no permitiríamos que estos desajustes tan marcados sucedieran en nuestro mundo. “Cuánto mas tienes, más quieres”, reza el proverbio. Es esta la paradoja del ser humano, la misma que nos lleva a la insatisfacción. Buscamos únicamente la felicidad material. Y en esa carrera sin límites y sin pausa, nos encontramos solos, sin valores establecidos, con un único objetivo: el dinero. Por ello, al ser nuestra actitud tan evidente y avergonzante necesitamos silenciar la voz de la conciencia con actos presuntamente solidarios.

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