¿Crisis? ¿Qué crisis?

Últimamente hemos oído hablar prácticamente todos los días bien en la radio, bien en la televisión o bien en la calle acerca de la crisis económica. ¿Pero realmente estamos sumergidos en una crisis? Sinceramente no creo que a ninguno nos haya cambiado los hábitos ni nos haya quitado tiempo libre. Simplemente hemos tenido que apretarnos un poco el cinturón y empezar a ahorrar un poco. La verdad es que esto de ahorrar no le viene mal a nadie, sobre todo en una sociedad tan consumista como la nuestra. Sin embargo, las que si han notado el cambio han sido las familias numerosas que antes ya tenían problemas para llegar a fin de mes, o los mileuristas a los que nos les llega ni para pagar el alquiler de su piso. Pero ni siquiera ellos se pueden quejar, porque al menos tienen un lugar donde vivir y algo con lo que alimentarse.

Y es que muchas veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos de ser ricos, porque eso es lo que somos, ricos. Tenemos un techo y una cama para dormir, ropa de todo tipo, comida para todos los días, un entorno familiar sumamente agradable… y todavía nos sobra tiempo y dinero para darnos algún que otro capricho.


Por otra parte, muchos de los problemas económicos que hay en el mundo se solucionarían si el dinero de los ricos estuviese bien repartido, así como todo el dinero que se invierte en el deporte. ¿O acaso no es una burrada que un jugador de fútbol o de baloncesto cobre más de diez millones de euros al año? ¿O que en deportes como la fórmula 1 o el motociclismo se inviertan mas de cincuenta millones de euros por equipo al año? Y todo eso cuando millones de personas alrededor de todo el mundo no tienen nada que llevarse a la boca y mueren de hambre, de deshidratación o por una simple picadura de insecto, y nosotros, de mientras, preocupándonos por la llamada crisis económica, lo que demuestra lo egoísta que puede llegar a ser el ser humano.

La verdad es que somos una sociedad movida por la tecnología y la ciencia, y una sociedad que le da demasiada importancia a lo material, cuando lo verdaderamente importante es lo que nos rodea, la gente de la que nos rodeamos y a la que queremos de una manera más o menos afectiva. Por eso tenemos que intentar olvidarnos de nuestra situación económica y ayudar a los más necesitados, así como querer a nuestra familia y nuestros amigos.

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