El típico príncipe azul que se convierte en sapo


(I)El príncipe azul, por no llamarlo de otro color, es aquel que de pequeñas todas las niñas fantaseábamos y que cuando maduramos algunas siguen soñando hasta que un día (según ellas) lo “encuentran”.
Cuando lo conoces, piensas que es él, aquel príncipe que aparecía constantemente en tus sueños - ahí esta, a que esperas… vete donde él, te esta mirando- Decides ir donde él y piensas que es perfecto y no reparas a pedirle su numero. – No puedo creerlo, he conocido a un chico ideal-.
Pasado el tiempo comienzas mantener una relación con ese chico pero solo por su apariencia. Y no obstante cederá a pedirte la mano.

Ahora que ya te has casado ese “príncipe azul” ya no tiene por que esconderse mas, y – ZAS- como si con un canto te hubieses dado en los dientes, te das cuenta de que no era un príncipe real, si no que era un “sapo”, una persona ruin que lo único que quería era aprovecharse de ti. Comenzara a controlarte, a hundirte psicológicamente y como no, a forzarte a hacer cosas que tú no quieras. Hasta que llegue el primer golpe, entonces empezaras a sentirte culpable.

(A1)Este tipo de casos, ocurren constantemente en la sociedad actual, las mujeres son tratadas como objetos por ese tipo de “Sapos”, - hazme la comida, lávame la ropa, limpia la casa…- y ellas como si fuesen sus criadas lo hacen sin rechistar. ¿Acaso llegan a algún lado cumpliendo las órdenes que les dan? Están enamoradas, pero enamoradas del príncipe, no del “sapo” que las trata como trapos, tienen que abrir los ojos y plantarles cara, porque ellas no son el trapo de ningún hombre, ellas son personas como ellos, y al “sapo” que no le guste que se digne a saberlo.

(A2) Pero el caso de antes siempre llega al maltrato, aunque en gran parte ya lo había sido, psicológicamente hablando. Ahora es cuando el hombre perfecto que tanto la quería comienza a pegarla, y ella por miedo (creo que tras el primer golpe ese amor que antes le tenias desvanece) no hace nada y esos golpes, al final pueden llegar al final de su vida.
Por eso, creo que las mujeres deben de abrir los ojos antes de que nada de esto les ocurra, y si en algún momento su “querido sapo” les levanta la mano, tomar medidas drásticas, como el divorcio o denunciarlo a la policía.

(C) No debemos dejar que “el príncipe azul” nos engañe, (aunque en algunos casos sea el de verdad) porque si nos encontramos con el que lleva un “sapo” en su interior, puede ser el fin de nuestra vida y eso es lo que hay que prevenir. Por eso, no hay que confiar en el “príncipe azul”, fijémonos como es, porque a veces la apariencia engaña.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.