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¿TRAMPA?


(I)¿Quien no ha pensado nunca en hacerse una chuleta? Todos hemos tenido la tentación alguna vez, algunos lo habremos hecho y otros nos habremos resistido pero todos somos conscientes de que un número de personas se hacen chuletas. Lo que yo me pregunto es las consecuencias que puede tener esta práctica. Cuando un estudiante aprueba un examen se da por supuesto que tiene ciertos conocimientos acerca de la materia en cuestión pero si este estudiante ha copiado o se ha hecho chuletas dicha persona estará engañando al sistema.

(A)El sistema actual de aprendizaje se basa en aprender la materia y al finalizarla hacer un examen para evaluar el progreso del alumno. Si el alumno aprueba el examen se da por supuesto que domina la materia lo suficiente y viceversa. Pero al igual que unos estudiantes con emplear un mínimo de tiempo para estudiar consiguen buenos resultados y otros estudian mucho para aprobar justo o incluso suspender dependiendo de algunas de sus habilidades, ¿no es cierto que copiar de una chuleta también puede ser una habilidad? Toda la gente no es capaz de sacarse una chuleta y copiar, algunos por torpes, otros porque no se atreven, da lo mismo.

(A)Además, cuanta gente estudia un día antes del examen, se lo aprende de memoria, tanto que es capaz de recitarte hasta la última coma pero luego no es capaz de explicarte lo que dice por que no lo entiende. Esto, en mi opinión, es una chuleta mental y es lo mismo que grabar el tema en un bolígrafo solo que está escrito en tu cerebro. Al día siguiente este ya no se acuerda de nada.

(A)Cuando alguien saca una buena nota en un examen y el resto sabe que ha usado una chuleta se le suele recriminar pero yo pienso que todos tuvimos la oportunidad de hacer lo mismo, es como si alguien se queja porque otro tiene mas nota y la única razón de ello sea el haber estudiado.

(C)Por esto llego a la conclusión de que hacerse una chuleta es buscar otro camino hacia el aprobado. No todo el mundo es capaz y opino que al que se queje de dicha practica o solucione el vacío que hay en el método o se preocupe de aprender, que es lo verdaderamente importante, y se olvide del tema porque si hacerse chuletas es perjudica al aprendizaje, ya lo pagarán.

Dinero



Solo hay un dios que todos podamos asegurar que exista, el dinero. El dinero lo mueve todo. El dinero lo es todo hoy en día. El dinero margina a las personas que no lo tienen y da poder a los que si lo tienen. El dinero divide al mundo. El dinero mata.
El mundo está dividido en dos. Los que tienen dinero y están dispuesto a hacer lo que sea con tal de preservarlo, y los que dispuesto a hacer lo que sea con tal de tener dinero. Los estados ricos invaden a los pobres para hacerse un poco más ricos, más poderosos y dejan a estos pobres países en estados lamentables solo por dinero. El sistema capitalista beneficia a unos pocos dejando de lado la gran mayoría y la diferencia entre ricos y pobres es cada vez mayor convirtiendo el dinero en el bien más preciado, estando por encima de todo, incluso del bien y del mal. Todo vale con tal de tener dinero por que el dinero se ha convertido en todo. El dinero es control. El dinero es poder. El dinero es muerte. El dinero es el fin que justifica el medio.
Si queremos destruir este sistema capitalista tendremos que destruir el consumo primero para así destruir el mercado y luego el sistema regido por el dinero y la corrupción. Todos somos iguales, nadie está por encima ni por debajo de nadie, todos nacimos personas. El dinero nos distingue y nos enfrenta pero como poder y dinero van siempre de la mano es difícil vencer al sistema y a los que están arriba y lo controlan todo. El dinero pudre y contamina. No nos dejemos contaminar. Todo es más importante que el dinero, la felicidad, el amor, la amistad, la paz, la solidaridad, la diversión,…
Destruyamos los muros que crea el dinero.

La península del tesoro


Escribía R. L. Stevenson en La Isla del Tesoro sobre piratas, batallas en alta mar, galeones y cañones. Los tiempos cambian, pero los piratas no, y si bien han modernizado su atrezzo cambiando casacas por trajes hechos a mano, batallas por pleitos judiciales, galeones por ayuntamientos y cañones por estilográficas cargadas de tinta dispuesta a bombardear y el enterrar los tesoros para ocultarlos de los demás bucaneros, por blanquearlos para ocultarlos del fiscal anticorrupción, su esencia sigue siendo la misma, ladrones sin escrúpulos que buscan la riqueza personal sin mirar a quién pisan en su camino a la gloria, solo que el inexorable paso del tiempo los ha despojado de su aura romántica.

No es necesario irnos hasta Somalia o los confines de Internet para poder entablar combate con estos filibusteros del siglo XXI. Estos bucaneros se embarcan en barcos de nombres exóticos (Malaya, Gúrtel, Ballena Blanca…) y se lanzan a la aventura, al pillaje y al saqueo. Estos dos barcos concretamente han sido hundidos a tiempo (yo diría más bien tarde), pero ¿Cuántos más habrá por ahí sueltos ahora mismo, amontonando cofres en sus bodegas?

Lo peor de todo es que la mayoría de estos piratas son en realidad corsarios con la patente de corso en el bolsillo. Pueden manosear a su antojo en sus dominios, mientras que no llamen demasiado la atención, y no pasará nada, a ver de donde vienen sino los regalos, los enchufes y demás artimañas de la clase política gobernante (y la no-gobernante). Demasiados políticos teniendo en cuenta que vivimos una democracia utilizan el cargo para medrar. Ministros de tal y cual, concejales de cual y tal, diputados de… ¿Qué más da el cargo? Son ministros de sí mismos, concejales del egoísmo y diputados del amor propio. Alguien capaz de utilizar el dinero destinado a un polideportivo municipal, a un centro de discapacitados o a un hospital en el para construirse una finca o comprarse veinte coches de lujo, no es digno de su cargo político ni humano, al menos, desde que el sistema caciquista o, aún peor, feudalista, quedó abolido.


Otro dato a tener en cuenta es el daño que hacen los programas sensacionalistas, que todo lo banalizan, con sus tertulias sobre este problema en las que todo es cachondeo y risa, incluso participando muy a menudo alguno de estos piratillas o ex-piratillas. Señoras y señores, por favor, o nos lo tomamos todos en serio, o estos trajeados nos despluman vivos.

No con esto quiero decir que todo político esté involucrado en actividades delictivas, es más, mantengo la esperanza de que estos sean una pequeñísima minoría, pero es necesario denunciar estos hechos que están proliferando últimamente y que, además del daño que hacen a la sociedad, vulneran el buen nombre que deberían tener los políticos, teóricos guías del pueblo. Es inevitable que, tras ver al Jack Sparrow de turno ser introducido en un coche de policía, acabemos asociando política con corrupción.

Existe un sinónimo para isla poco utilizado en la actualidad: ínsula. Siendo ésta la versión patética, penosa de la genial novela del escocés, bien podemos hablar de Península (o ínsula que da pena, perdónenme los académicos de la Lengua), por lo que ésta triste historia basada en hechos reales ya tiene título: La Península del Tesoro.